Rosibel Morera. Las Enseñanzas del Viejo Eremita

Thursday, February 02, 2006

Las Enseñanzas del Viejo Eremita

“Es necesario colocar el Arte en su sentido real de mensaje del artista. El fanatismo ha tomado lugar igualmente ahí donde debería haber manifestaciones diversas, pero basadas sobre un mismo espíritu de traer una lección a los hombres”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Simbología Oculta, PP XIX, Niza, p.10




Dedicatoria

A mi muy amado MAESTRE, al Sat Gurú Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, el más luminoso de los Hombres y el más universal de los Maestros.







1. Un derecho llamado Libertad

“El elefante renuncia a tener progenitura en el cautiverio. La llama se acuesta y se deja morir cuando el indio la maltrata. EL VERDADERO INDIO LIBRE soporta flemáticamente las torturas más horribles y no se rebaja nunca a pedir la vida. El Albatros no toca el suelo más que para morir. La golondrina muere en cautiverio, como el águila, y todos los seres con instintos libres.”
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El Libro Blanco, p. 69


Conocí una mujer –dijo el Maestro- que durante cuarenta años vivió en función de sus hijos y su marido. Creyéndose indigna, o menos apta para decidir, dejaba que otros tomaran las decisiones, aún las más insulsas. En su intimidad era profundamente religiosa. Su amigo era Krishna, el Supremo. En sus oraciones dentro del pequeño Santuario que como todo hindú había levantado para El, se sentía hermosa. Allí se permitía ser. Sabía que a los ojos del Divino ella no tenía defectos, ni torpezas, ni fealdades. Pasaba horas allí, quemando inciensos perfumados y conversando con El.

Cierta vez llegó al pueblecito la noticia de que el Señor Krishna se había manifestado a dos jóvenes pastores en una gruta de las cercanías, mientras buscaban una cabrita extraviada. Los jóvenes habían regresado al día siguiente, y al otro también, y el Señor había continuado con sus apariciones.

Apenas amaneció, impresionada por la historia, la buena mujer preparó la comida de su marido, la dejó sobre la mesa, y corrió montaña arriba en busca de la gruta del milagro. Una hora después pudo presenciar la aparición y escuchar la preciosa voz de su Bien Amado. El Señor Krishna, en efecto, preocupado por el alejamiento de la religión en que habían caído sus antiguos devotos, había accedido no sólo a mostrarse, sino, cosa insólita, a permitirles escuchar su voz. Durante largas horas la mujer se mantuvo en adoración, de rodillas y con la frente sobre el piso de la caverna, hasta que la luz del nuevo día la sacó de su trance.

Conmovida hasta las lágrimas regresó a su casa y contó lo que había visto y oído. A pesar de que pocas veces hablaba, o precisamente por ello, nadie prestó atención a sus palabras.

En los días siguientes la devota mujer hizo lo mismo: dejar la comida de su marido sobre la mesa, y caminar a toda prisa hacia la cueva de las apariciones. No mucho después el esposo protestó. Las desatenciones de su mujer lo molestaban. Consideraba un irrespeto que le dejara la comida allí para que él se sirviera. La mujer explicó sus motivos y suplicó el permiso para ir a aquellas citas tan importantes para ella. El marido permaneció impasible y le prohibió subir a la cueva.

Ella se dijo -enjuiciando a su esposo por primera vez-, que tal prohibición era injusta y egoísta, que ella había entregado la vida a los suyos sin dejar nada para sí, y que la única que vez que manifestaba un deseo personal, por lo demás absolutamente sagrado, su marido se mostraba incapaz de complacerla. Se dijo que no merecía lo que por cuarenta años le había entregado.

Pasados tres meses, decidió envenenarlo. No por odio, ni por venganza. Simplemente porque a sus ojos sólo eliminándolo podía recuperar la exigua libertad que necesitaba para realizar lo único que le importaba: sus encuentros con Krishna. El Señor, pensó la mujer, estaba entregando al mundo Su Voz. Tal regalo no podía despreciarse. Así que preparó el platillo favorito de su marido, lo impregnó disimuladamente con veneno y se lo dio a comer.

Interrogada después por las autoridades religiosas y policiales de su comunidad, ante la pregunta de si no temía a la justicia de los hombres ni a la de los dioses, contestó sin levantar la cabeza que ella sabía que en la otra vida tendría que pagar su crimen, pero que en su humilde opinión el precio valía la pena, pues había podido acudir a varias citas más con El Supremo. Argumentó con sofisticada teología que tal privilegio se le había otorgado en esta vida, y que hubiera sido torpe de su parte renunciar a él creyendo que podía concedérsele en otra. Si de algo estaba segura era de que tenía derecho a aquel regalo y que por ello lo había tomado.

Analizando esta dramática historia y estudiando la psicología humana, podréis observar que por su libertad, por la posibilidad de alcanzar a su manera sus anhelos, han dado la vida no sólo personas, sino pueblos enteros. Sin libertad no nos sentimos bien-venidos a la vida. No poder ser lo que en verdad somos significa que todo lo que pensamos o sentimos no vale la pena, y que otro, no nosotros, es el adecuado y las suyas las decisiones correctas.

Conquistar la libertad es afirmar que el universo se regocija con nuestra existencia, que también nosotros y lo que viene con nosotros es obra amada del Altísimo.

Así pues, no irrespetéis los anhelos legítimos de aquellos que se crucen en vuestro camino, y si amáis, procuradle confianza y libertad a vuestro Amado o Amada, no sea que escoja ofreceros un platillo emponzoñado porque entienda que si le negáis el derecho de ser, es porque en verdad nunca le amásteis ni le vísteis como él o ella se ve. No querráis ser a sus ojos ni egoístas ni mentirosos.

2. Una mujer llamada Sophia

“Las Ménades griegas, citadas tan a menudo por Dom Gueranger, hablaron espléndidamente, según el sentido esotérico, cuando llamaban “María” a la montaña de Dios, en la cual, antes de todos los siglos, el Verbo de Dios se complacía en habitar.”

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Diccionario de Esoterismo, “María”.

El Maestro ingresó al recinto haciendo a Felipe una pregunta:

-¿Has leído alguna vez que al aspecto femenino de Dios se lo llama Sophía, que traducido del griego quiere decir Sabiduría?

-Lo he leído, Maestro –respondió Felipe.

-¿Y no te resulta extraño que justamente al aspecto femenino de Dios, es decir, a Su Compasión, al Amor, al perdón de las culpas cometidas, es a lo que la Tradición considera Sabiduría?

-Así es, Maestro.

-¿Es de Sabios, entonces, amar?

-Supongo que sí.

-Y poco inteligente odiar y reclamar venganza...

-Tal vez porque somos nosotros quienes terminamos enfermos y heridos, Maestro.

-Sobre este tema me encontré ayer una frase –intervino Elena- Tal vez me permita usted leerla.

El Maestro asintió con la cabeza. Elena leyó:

-“La Copa de la Sabiduría es la misma de las Lágrimas. Por eso tú eres Sophía, Oh Madre Divina, la del corazón lleno de dolores”.

-¿Y cómo la explicas? -dijo el Maestro.

-Si el dolor es el que nos da la Sabiduría -respondió Elena-, la más sabia de todas las criaturas tiene que ser la Madre Divina, porque ella vivió también una crucifixión inmerecida al contemplar de cerca la crueldad ejercida contra su hijo. Si su dolor fue absoluto, Maestro, su Sabiduría debe ser igualmente absoluta. Así que Sophía es un nombre que con toda justicia le pertenece.

-Dices bien, muchacha. Las lágrimas son las que, por alguna alquimia extraña, convierten nuestros dolores en Sabiduría, porque es justamente allí, vertiéndolas, donde aprendemos la lección de los errores cometidos.


3. Asunto de inteligencia

“El ser humano, relativamente desarrollado o no, resiente siempre en un momento u otro de su existencia, ese Principio Superior que traspasa su personalidad. La búsqueda de esa vibración, venida a través de sus sensaciones “extra-normales”, depende de un fenómeno independiente de la materia denominado generalmente inteligencia (intus legere: leer al interior)”.
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Diccionario de Esoterismo, “inteligencia”.

-No puedo con los demonios, Maestro -se quejó el discípulo- Son demasiado inteligentes para mí.

-Dices mal, hijo -respondió el Maestro- Los demonios son sagaces, no inteligentes. ¿Acaso no demuestra estupidez haber perdido el Cielo? Los Santos son los inteligentes: en medio de todas sus dificultades y errores han sabido encontrar el camino de regreso.
4. Qué exigir al Maestro

“El no se menciona como ejemplo, sino como Instructor. No es a él a quien se necesita ver sino el camino que muestra.”

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Diccionario de Esoterismo, “Maestro”.

En la sagrada Biblia se recogen varias palabras de Jesús que podrían servir para reconocer a un verdadero Maestro, a aquel que ha realizado el estado del Yoga, la unión, la fusión con el Supremo. Dice este Maestro de Maestros, el Arquetipo, el Modelo:

“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, ya que no me creéis a mí, creed a las obras, para que sepáis y conozcáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.”[1]

He aquí, en pocas palabras, la prueba del Maestro: esa capacidad de hacer “milagros”, de que el Padre actúe a través de él, de no ser él sino el Padre quien lo habite.

Recuerdo una anécdota con el Venerable Maestro Mejías: Era nuestra primera visita a Venezuela. Recién conocíamos al Maestro. Una mañana le comentaba a alguien que siendo muy niña nuestra madre nos había colocado una pulserita, la cual, mientras nos paseaba por el parque, un ladrón había robado. Al día siguiente se nos llevó a varios estudiantes a uno de los parques de Caracas a realizar ejercicios de hatha yoga para que fueran filmados por la televisión. Mientras caminábamos por la hierba vi algo brillar. Me incliné a recogerlo. Era una pulserita de oro con las iniciales grabadas de nuestro Venerable Gurú: J.V.M.

Con “milagros” como éste los jóvenes de aquella época, que no sabíamos nada de maestros, ni de iniciaciones, ni de yogas, aprendimos de manera sutil, y no porque el Maestro nos lo dijera abiertamente, qué era en verdad un Gurú, alguien que había logrado ser uno con el Maestro Divino y eterno.

También porque parecía adivinar nuestros pensamientos, preguntas y necesidades.

Sin embargo, un verdadero discípulo es capaz de obtener enseñanza aún de un “falso Maestro”, pues ha desarrollado la capacidad de reflexionar y sopesar las palabras que escucha y los hechos que vive. Sobre este importante tema el Maestre Raynaud de la Ferrière escribía:

“En realidad todos somos maestros y al mismo tiempo todos somos discípulos... Saber escuchar es la más bella de las lecciones, y así mismo cada uno puede enseñarnos algo; cuántas veces aprendí de la boca de los niños y aún por el ejemplo de los animales”[2]. También indicaba que “no importa el hombre sino su Enseñanza”.

Sobre este mismo punto, el Venerable David Ferriz Olivares nos recordaba que los Maestros “iban al baño y tenían necesidades fisiológicas”. El Venerable Juan Víctor Mejías pedía desarrollar la condición de discípulo, y que viéramos en él no al hombre sino al Maestro, no a la persona sino a la enseñanza que transmitía. ¿Qué tienen que ver todas estas afirmaciones?

El Maestro tiene necesidades fisiológicas, indicaba el Dr. Ferriz. Y explicaba en sus libros: condicionamientos genéticos, sociales, familiares, históricos, educacionales, culturales. Al igual que nuestros hijos, nuestros padres y nuestros amigos el Maestro en tanto hombre o mujer nos decepcionará alguna vez. Lo que importa rescatar de él, entonces, es la Enseñanza de la que se hace eco, esa que –ahora sí- con pureza probada y empecinamiento irrenunciable, a lo largo de su vida se ha esforzado en conquistar, probablemente arrastrándose de escalón en escalón, como indica el Maestre de la Ferrière.

De lo que se trata, según el Gurú Mejías, es de desarrollar la condición de discípulo. Esto es más profundo de lo que parece. Implica convertirse en discípulo de todo, pues en realidad somos nosotros quienes aprendemos, no el Maestro quien enseña. El Gran Maestro es la Vida y el Pensamiento de Dios detrás de ella. No hay quien no doble su rodilla cuando los años, las decepciones, o la salud le recuerdan que todo es vanidad y polvo en el viento.

Así pues, para adquirir Sabiduría, vivir mejor y equivocarme menos, me serán útiles, por igual, los dichos de los Sabios, las investigaciones de los científicos, los mensajes del Arte, las devotas enseñanzas de las religiones, los arquetipos de la mitología, las palabras del torpe con quien converso, el ejemplo del rico, la desgarradora experiencia del pobre, la contundente enseñanza de los acontecimientos. Soy yo quien se abre o no a ellos.


5. Lo ideal y lo real

“Bendito sea el dolor que nos despierta de este sueño. Benditas sean las pruebas que nos arrojan de este mundo de sueños. Bendita sea la pesadilla que nos despierta a la verdadera vida eterna: la del Espíritu”.
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El Libro Blanco, p. 40.

“Una cosa es el ideal, y otra lo real” –escribía el Venerable Maestro Ferriz. Una la realidad que imaginamos. Otra la que nos toca vivir al día. Una la amistad ideal, el trabajo ideal, la misión idealmente concebida. Otra la circunstancia concreta.

Una y otra vez colocamos la tela sobre el telar y tejemos maravillas. Una y otra vez viene el destructor y barre lo que hemos puntillosamente elaborado. ¿No debemos entonces soñar, idealizar, poner en nuestra voluntad el motor del entusiasmo que nos dan nuestras imaginaciones? ¿Pero es que podríamos no hacerlo?

Quizá sea éste el sentido de los mandalas con arenas de colores que con tanto primor elaboran los monjes tibetanos. Una vez terminados y admirados, llega el Gurú y los destruye. Las arenas revueltas por la mano inmisericorde recuerdan al monje la fugacidad de las formas y de la vida. Ni siquiera la vieja Tierra ni la inmensa galaxia permanecen inmutables, ni para siempre.


6. Un ideal llamado pareja

“..tenía la informulada esperanza de encontrar una joven de gustos nómadas, sana, fresca y sencilla, que fuera su compañera eterna de viaje; otra mitad de su alma cuya unión le completaría, le acabaría, le equilibraría...”
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El Libro Blanco, p.74

Esa tarde el Viejo Eremita nos dio una lección de vida audaz y comprometedora. Audaz porque hablaba a jóvenes que soñábamos con encontrar pareja, y golpearnos directamente en ese sueño arriesgaba a que saliéramos corriendo. Comprometedora porque nos colocaba ante el reto de crear un tipo de relación distinto, y era probable que, acuarianos recientes como éramos, en el camino perdiéramos el amor porque no estuviéramos preparados para vivirlo de esa manera novedosa que, no sólo el cielo, sino nuestro propio interior nos estaba exigiendo. Así pues, dijo el Eremita:

“Los encantos de tener pareja se han sobredimensionado, así como la supuesta tragedia de estar solo. Si lo ves bien, hacer algo para los demás implica de hecho no estar solo, y la química que se da entre amigos y compañeros de Causa es, por lo general, maravillosa. He observado que quienes pasan la barrera de la intimidad pasan casi siempre, a la vez, la del respeto. ¡Asunto extraño! En pocos días se pierde el juego prudente y encantador que propiciaba la simple amistad. Se toma posesión. Se asume una especie de soberanía irreverente sobre el otro. La pregunta que cabría hacer es: ¿vale tanto el goce físico como para ceder por él tantos derechos sobre nosotros?

“Probablemente hayan observado que lo que un hermano o un amigo reclamaría lleno de risa (tal vez hasta con una pequeña escena de celos), los esposos y amantes lo reclaman casi siempre en forma agresiva. Y que en razón del amor algunos y algunas no dudan en utilizar la manipulación, la mentira, el espionaje, el grito, los golpes, y aún el asesinato y el suicidio.

“Ignoro si pueda ser de otra forma, o si el precio de la intimidad física será siempre tan alto. No sé si tal vez sea un puente que no valga la pena cruzar. A no ser, claro, que se desee formar una familia. En todo caso, ¡una relación de amor, por ser de amor tendría que ser diferente!”

Dado que el Viejo había escogido la soledad de su ermita para vivir, no nos pareció extraño el comentario final que hizo utilizando las palabras de su propio Maestro: “Si esas son las cosas que se permite el amor, ¿no sería preferible mantenerse lo más alejado posible de tal amor? Piénselo al menos un poco. Y si van a amar, que este precioso sueño no los obnubile.”

Recuerdo lo que comentaban nuestros dos Maestros: El Gurú Mejías[3] aconsejaba que nos fijáramos bien a la hora de escoger a nuestros compañeros y compañeras de vida, pues de ello dependía que acabáramos con nuestras pretensiones espirituales en un caño, o cruzáramos con nuestra pareja la puerta del Infinito.

El Gurú Ferriz [4], medio en broma, medio en serio, decía que el amor era algo verdaderamente “peligroso”, una fuerza digna de tomarse en cuenta, pues él había visto a muchos y muchas, cegados por él, traerse abajo sus metas y su vida completa. ¡Ténganle cuidado!, comentaba riendo.

En efecto, en nombre de tan precioso regalo de la vida, ¡cuántos horrores! ¿Será posible un amor de pareja sin reclamos, sin celos, sin irrespetos esenciales, sin discusiones? ¿Será posible su sublimidad sin su peso denso? ¿Su invalorable luz y tierno gozo, sin sus dolores?

También en esto tendríamos que encontrar la manera acuariana de vivirlo. Formas superiores de entregarnos el uno al otro, angélicas como la Era misma.


7. La oración del Maestro

“Allá abajo, el valle saturado de humo, de polvo; se oye como un soplo de sirena, de pitos; todo el horrible bullicio de una generación envilecida y vendida a la materia.”

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El Libro Blanco, p. 62

A pocos pasos de él, sin proponérmelo, escuché al Eremita. Abandonando su flor de loto y la almohadilla en donde se colocaba en silencio (a escuchar a Dios, según decía), esa madrugada en la azotea, mirando a las estrellas, lo escuché decir:

“Estoy aquí para dar enseñanza, así que muéstrame la Vida. Aún el dolor, aún la traición, aún la ignominia. No quiero que nada humano me sea desconocido. No me encierres en una jaula de cristal. Pero si es Tu Voluntad que así sea, cantaré entonces sobre el amor del Dulce Carcelero que tan celosamente me guarda.”


8. La mentira

“Cuando la astucia y la intriga triunfan sobre la Virtud, la Consciencia y la Generosidad, entonces el espíritu hastiado abandona el cuerpo a su decadencia y vuelve al limo informe y fecundo para nuevas experiencias”.
Dr. Serge Raynaud de la Ferriére
El Libro Blanco, p. 42.

Esta predicación la entregó por escrito el Viejo Eremita tres meses antes de morir. Transcribimos completo el texto:

“Recuerda, Hijo de las Estrellas, que a los demonios les llaman mentirosos y que quien te haya convencido de que mentirte a ti mismo o mentir a los demás se justifica, te habrá convertido en uno de ellos. No hay ofensa más grande que ser engañado. Mentir es robar y mentir es traicionar, las dos faltas que de manera especial señalan todos los libros sabios.

“Quien te miente busca manipularte porque te cree incapaz, insignificante o torpe. Te roba la verdad, pequeña o grande, cotidiana o trascendental a la que tienes derecho, y te boicotea la información que requieres para tomar decisiones y llevar adelante con éxito tu sobrevivencia.

“¿Podrías sembrar con inteligencia si los datos de los meteorólogos fueran descuidados o mentirosos, o si los que escriben los calendarios en un acto de vanalidad mintieran? ¿Podrías ser un profesional eficiente si el profesor que te instruye no se preocupara por transmitirte los elementos correctos? ¿No se te caerían los edificios que construyes si el peón falseara las medidas de la mezcla? ¿No llamarías a una cosecha perdida, a un edificio que se cae o a la pérdida de prestigio de un profesional una consecuencia funesta? Mentir es algo muy serio.

“Quien te miente te traiciona. Tú piensas que siempre te dice la verdad. Que sus datos son confiables. Que puedes erigir un edificio de cuatro pisos sobre la roca firme que son ella o él.

“Hay cosas que jamás entregarías o mostrarías a un enemigo. La llaman intimidad. Si la compartes con alguien es porque te ha hecho creer que es honesto cuando se dice tu amigo. Quien te miente traiciona esa íntima fe y se convierte en tu enemigo más peligroso pues no imaginas que está allí, a la mano ingenua de tus secretos.

“Pero es probable que si le reclamas seas tú quien termine avergonzado. ¡Te sentirás estúpido! “¿En qué mundo vives?” –te preguntará con aires de superioridad mundana-. “¿Por qué te agitas? ¡No es para tanto!”.

“Repasa los ejemplos que conoces: ¿No se recurre a la mentira para vivir con éxito la infidelidad? El hombre o la mujer infieles, ¿no traicionan el confiado amor de sus compañeros? ¿No están recibiendo gentilezas, atenciones, actos de amor que ya no merecen? ¿No avergüenzan, humillan, ridiculizan a quien los ama no sólo ante los ojos de los demás si no en su estima propia? Lo correcto, lo digno, el acto de consideración mínima es decir siempre la verdad. Engañar, mentir, traicionar, falsificar, se utilizan como sinónimos.

“Quien te miente se cree superior a ti. Te manipula. Te irrespeta. Te considera su muleta o el adorno que puede colocar a su antojo. Te usa. Le perteneces. Sólo él o ella conocen las cosas como son y lo que en verdad sucede, por eso siempre estás en desventaja.

“Quien te miente no busca tu crecimiento, sino el suyo. No pretende tu satisfacción si no la suya. Es él o ella quien importa. Tus ideas y sentimientos son siempre secundarios.

“Es probable que también se mienta acerca de las superiores razones que le guían para mentirte, y que cada vez que le enfrentes y le des la millonésima oportunidad a su mentiroso arrepentimiento, se diga que la próxima vez debe mentirte con más cuidado a fin de que no quieras prescindir de sus valiosos servicios si le descubres de nuevo.

“La única ventaja que tiene el mentiroso es que sólo él conoce la particular verdad que esconde. Pero a cambio de esa pequeña verdad que egoísta y maliciosamente encela, se pierde el acceso a las Verdades Mayores, pues la Verdad pertenece al reino de lo Sublime, de lo Puro, de lo que es Luminoso, y no es posible hacer predominar su perfume en medio de las deyecciones. Hay que limpiar a fondo primero.

“Ni siquiera el amor puede justificar que te mientan. El verdadero amor jamás querría manipularte. Querría que florecieras conforme al ritmo y a la sabiduría que el Padre sembró en ti y provocó que él o ella te amara. No hay pretexto que salve al mentiroso.

“Colócate, pues, del lado de la Luz, y exige a quien te ame que, al menos él o ella, pronuncien siempre para ti esas verdades, grandes o chiquitas a las que tienes derecho.

“Nadie sobrevive, ni encuentra el camino de regreso al Padre sin las verdades que lo señalizan. Ellas constituyen la información que, desde el principio de los tiempos y con diferentes nombres, unos y otros hemos venido buscando.

“Compórtate entonces como si hubieses colocado un rótulo en tu casa que advirtiera a quien ponga sus pies en ella:

“En esta casa se honra a la Verdad. Sin la información correcta no hay sobrevivencia posible”.”


9. Voces dolorosas

“De las cuatro palabras de la Filosofía hermética de los Antiguos, “Saber-Querer-Saber-Callar”, la última es –ciertamente- la más difícil, pero también la más sabia”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Yug, Yoga, Yoghismo, p. 127


Maestro -dijo Andrés-, las voces interiores me mortifican. Nunca les quedo bien. Si no es afuera es adentro, pero siempre hay alguien para quien nunca alcanzo la talla suficiente. ¿Cómo callarlas?

El Maestro sonrió, como si esperara la pregunta.

-Por el momento las estrategias apuntan a callar –dijo-. Callarte por dentro y hacia fuera. Hacia adentro ya conoces la técnica pues el yoga te las ha enseñado. Hacia fuera, trata de escuchar más que de hablar, de mantenerte contenido de tu yo el mayor tiempo que puedas. Desarrolla la consciencia de Dios, como pedía Krishna a Arjuna, la consciencia de que es a El a quien buscan, no a ti sino a todo aquello que de El puedas darles.

Ninguno de nosotros comentó nada. El Maestro agregó:

-A no ser, claro, y esto es otro tipo de victoria, que renuncies a todo juicio sobre ti mismo y simplemente seas como el árbol, sumido en la indiferencia divina de ser y dar oxígeno y frutos, ajeno a si lo hace bien o mal, si son bien o mal recibidos, o dejados allí con indiferencia. Si tomas esta opción, simplemente sé lo mejor que puedas y no critiques, no enjuicies, no reniegues de tu ser.

-No sé si podría, Maestro –dijo un poco triste Andrés.

-Respóndele al demonio descalificador que te mortifica que el Señor mismo te dijo: “Yo confío en tus dones, que Yo te di , y en tus criterios, en los que te formé”. Cada quien ve en el otro según su propio nivel, realización y sabiduría. Sé, pues, con pureza y honestidad lo que eres, e ignora sus juicios.


10. Un antiguo símbolo: la Cruz

“La Cruz siempre fue el símbolo que expresa la oposición de las fuerzas dos a dos para originar la Quinta Esencia; es la imagen del Activo sobre el Pasivo, es el Espíritu (línea vertical) dominando la Materia (línea horizontal)”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Objetividad metafísica, PP VII, Niza, p.27

Su uso se pierde en la noche del tiempo. No fue utilizado únicamente por el cristianismo. El esoterismo explica que entre sus numerosos significados sus dos líneas (la Vertical y la Horizontal) representan esas dos fuerzas antitéticas aunque complementarias con que se expresa la manifestación.

Dos líneas opuestas que, forzadas a coexistir y sin ceder una ante la otra, se ven obligadas a dar lo mejor de sí, a destilar la quintaesencia de sus características y de sus cualidades. Enfrentados sus puntos de vista y al calor de las altas temperaturas que genera semejante encuentro, sólo alcanza a subsistir la destilación de ambos enfoques y de ambas posibilidades de existencia.

La fusión de ambas, el enfoque único y originador, se logra en el punto donde se encuentran, en el Centro, o, como aconsejaba Aristóteles, y a su manera Lao Tzé, siguiendo el camino del medio.

Esto puede ser aplicado a la vida de múltiples formas:

En nosotros mismos, cuando debemos elegir entre el Corazón y la Razón, o entre la compasión y el rigor. En el matrimonio, cuando se enfrentan las necesidades de uno y otro. En la enseñanza, cuando se contraponen las interpretaciones de las distintas escuelas y es sólo el enfoque universal del Maestre fundador el que permite la tolerancia y la concordia.

Lo importante, confirman los Gurús, es unir (yoga) ambas perspectivas. El pasivo y el activo, el análisis y la intuición, el enfoque científico y el religioso, el Amor y la Sabiduría.

Es lo que llaman los Alquimistas la coniunctio, realizar en nosotros el Andrógino espiritual, las bodas místicas.

11. Una Era llamada Acuarius

“...ese undécimo signo del zodíaco que simboliza al “Hijo del Hombre” (el Aguador) que vierte el agua de la Ciencia fecundante”.
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Simbología Oculta, PP XIX, Niza, p. 12

Ya habrás oído sobre ella, e incluso las diatribas que algunos lanzan contra la New Age. Pero ella no es moda ni satanismo. Es sólo un fenómeno llanamente astronómico interpretado por astrósofos, por decirlo así. Veamos el tema de manera suscinta:

Nuestro planeta no gira únicamente sobre sí mismo, ni sólo alrededor del sol. Él regresa cada año (el 21 de marzo) al mismo punto (punto vernal) y con ello inicia la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur. Sin embargo no llega a la misma hora. Cada vez llega una seteintaidosaba parte de grado antes. Al sumarse esa diferencia, el sol parece retroceder un grado de arco cada 72 años. Lo importante es que la Constelación que queda al fondo de ese punto de enfoque (21 de marzo), en determinado momento habrá sido recorrida completamente, y el punto vernal iniciará su recorrido por otra Constelación, siempre hacia atrás, aproximadamente durante 2.000 años: Géminis, Tauro, Aries, Piscis, Acuarius.

El 21 de marzo de 1948 el punto vernal empezó a recorrer la Constelación Acuarius. Los astrólogos señalan que a ello se deben los cambios casi insólitos que desde la mitad del siglo XX, y aún antes, empezaron a darse, no sólo en la tecnología sino en las formas de ser y de pensar de la gente.

Surgen, ya cercana la fecha, y como una solución imposible, la aviación, que en sólo 100 años llega al planeta Marte y más allá, la electricidad, el bombillo, el teléfono, el cine, y no mucho después la computadora, el satélite, la televisión, la radio, la internet, la banca cibernética.

Algo trascendental tuvo que pasar ese marzo de 1948, pues frente a los 2.000 años de la Era anterior, lentos y subculturales, donde la ciencia fue perseguida como actividad demoníaca y la tecnología avanzó muy poco, han surgido en sucesión tecnologías y conocimientos extraordinarios.

El sólo ejemplo de Tomás Alba Edison y sus inventos geniales parecían decir que esa “alba” escrita en su nombre anunciaba el nacimiento de una Nueva Era humanamente portentosa.

12. La anterior Era de Piscis

“... el Sol entraba en la constelación de Piscis, signo negativo que exige el silencio sobre la Iniciación: los Colegios cierran sus puertas y sólo subsisten centros de Maestros”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Los Grandes Mensajes, p. 241


El simbolismo que utiliza la Astrología para explicarse, establece que el signo de Piscis representa martirio, aislamiento, sacrificio. Si ves esto aplicado a la religión, durante los 2.000 años anteriores predominaron como símbolos la crucifixión, el martirio y el sacrificio del Maestre Jesús, no así los de su victoria sobre la muerte, ni los de su resurrección. Interesante, ¿no crees?

El oscuro período de la Edad Media ofrece la tipología más clara sobre la Era pisciana: dogmatismo, persecución del hombre de conocimiento, negación del gozo de vivir, autosacrificio, vaguedad e imprecisión en la búsqueda de la verdad, arquitectura densa, ventanas mínimas, ámbitos oscuros y cerrados. Por el contrario, las iglesias de hoy hablan de un Cristo Triunfante y de dones que el Espíritu Santo vierte generosamente sobre todos los suyos, tal como hiciera para unos cuantos privilegiados en la noche de Pentecostés.

Frente a siglos de prohibición para acercarse de manera personal a la Biblia, millones estudian desde hace décadas no sólo éste sino otros textos sagrados, y hasta existen cátedras universitarias para analizar textos y religiones de manera comparada.

El Papa Juan Pablo II, un abanderado de la comunicación masiva típica de Acuarius, propició reuniones entre distintas sectas religiosas, e incluso con dignatarios y superiores de credos no cristianos como el Dalai Lama, guía espiritual de los budistas. Todo ello habría sido imposible en Piscis. Es un fenómeno típicamente acuariano.

La tecnología que nos permite comunicarnos y presenciar eventos de cualquier parte del mundo es producto de la genialidad de Urano, planeta rector de este signo que está dando paso a un futuro vertiginoso y de una luminosidad impredecible.

13. Símbolos chamánicos: muerte y resurrección

“No insistiremos sobre ese símbolo francmasónico muy importante ya que, aunque extraño a las sociedades secretas, el hecho es ahora bien conocido: es preciso morir en el estadio profano para nacer al grado de iniciado.”
Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Simbología Oculta, PP XIX, Niza, p. 41

Cada escuela espiritual los conoce con diferentes nombres, pero el significado es el mismo. Los chamanes de Siberia, del África o de Alaska; los hermetistas egipcios y los yoghis de India y Tibet; las logias masónicas y la psicología científica de Occidente; el ritual cristiano del bautismo. Todos piden cumplir una muerte y una resurrección.

En los explicativos términos del Yoga: antes de conectarse a la portentosa y sutil corriente divina, hay que purificar los canales nerviosos, cumplir el yama y el niyama, dejar de hacer ciertas cosas y empezar a hacer otras.

Los chamanes cuentan que en sus sueños son desmembrados y limpiados hasta los huesos, que se deshacen de sí para ser de nuevo reestructurados. Los psicólogos aconsejan controlar la personalidad y ponerla al servicio de la individualidad, nuestro ser verdadero. Los místicos hablan de abandonar lo que no se es para dar paso a lo que en verdad se es.

Por último, los Gurús sostienen que es necesario no sólo ser puro, sino saber con certeza que se es puro. De lo contrario, dicen, nuestra propia conciencia nos impedirá levantar la vista hacia lo Alto, pues nadie logra mentirse a sí mismo.


14. Los Cristos

“Parece inadmisible que hombres de pensamiento tan elevado no hubieran podido concebir que hayan existido grandes culturas antes de la llegada del célebre Nazareno, y que Sabios de la pre-Antigüedad fueran testigos de que la Esencia Divina Superior haya podido encarnarse en otros Grandes Instructores, venidos periódicamente después de milenios, y todo ello mucho antes del advenimiento del cristianismo.”

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Diccionario de Esoterismo, “Cristo”.


La Astrología iniciática sostiene que al inicio de cada Era aparecen, cumpliendo sus 33 años, los Mesías, los Mahdí, los Avatares, el Buddha, los Instructores mundiales, el Sat Gurú, el Maestro de Maestros, el Sublime Maestre, el Cristo.

Cada uno de ellos habría inaugurado una de las grandes Eras pasadas. Hermes-Mercurio la Era de Géminis, Krishna la Era de Tauro, Moisés la Era de Aries, Jesús la Era de Piscis.

Para el ingreso de la Era de Acuarius el 21 de marzo de 1948, indica también, un nuevo MAESTRE habría venido, nacido con el sol a 0º de la Constelación de Capricornio, y con sus 33 años cumplidos o por cumplirse, a fin de que las dos grandes Leyes del Advenimiento, en tanto hechos cósmicos, se cumplieran.

En nuestro libro “El Cristo de la Era de Acuarius, su reconocimiento”, tratamos de probar que el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière reunió estas y otras características aún más impactantes, pudiendo considerarse con propiedad el Mesías anunciado.

Sin embargo, reconocer al Maestre personal, al Gran Maestro o Maestra de nuestra vida, llámese Jesús, Buddha, Krishna o Madre Divina, acaba siendo un acto de Fe, aún cuando, conforme a la Era, logremos cimentarlo en el conocimiento.

Lo importante es que todos Ellos han ofrecido un mismo Mensaje, adaptado a su época y lugar, y que estudiar, comparar, desentrañar la verdad que unos y otros han revelado ha sido por siglos el silencioso trabajo de numerosos investigadores.

Por ellos sabemos que Su Enseñanza es casi idéntica, que busca mostrarnos a Dios, recordarnos la fraternidad esencial de los seres y, más privadamente, entregar las técnicas espirituales para realizar la fusión con el Altísimo.

La revelación es una sola y una la fuente de la que proceden los Mensajeros -escribe el Maestre de la Ferrière-, y es muy posible que la Era de Acuarius, Era del Conocimiento y del estudio abierto a todos, nos conduzca a una iluminación colectiva.


15. El aborto

“Ese Karma persigue al Ser a través de sus diferentes encarnaciones debido a la intensa energía empleada al momento de la muerte, que impregna al Espíritu hasta su siguiente incorporación. Los efectos del Karma que no son realizados durante la vida que está a punto de terminar, forman el potencial físico (Karmasya) de la siguiente existencia. Es con los genes y los cromosomas que ese potencial toma nacimiento, ya que es ahí donde la vida humana entra por primera vez en el campo de la observación física”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Diccionario de Esoterismo, “Karma”.


El tema es delicado. Pocos se atreven a mencionarlo. Precisamente por ello queremos hacerlo aquí. También porque reviste a nuestros ojos una especial importancia: nuestra única hermana murió una hora y media después de dar a luz a su tercer hijo, pues a pesar de estar en riesgo su vida se negó a abortar. Tenía 20 años.

Cuando hablas de tu embarazo dices “estamos embarazados” o “algún día nos vamos a embarazar”. Sin embargo, si me lo permites, esta vez hablaré sólo para ti, a la joven Gurú, a la incipiente Maestra, pues los hijos son siempre de la mujer, independientemente de cuán amoroso y superior pueda ser el compañero. Cuando todo lo demás falla, la madre, esa mujer que da de su propia vida para que otro sea, permanece, porque su compromiso es esencial, o mejor aún, visceral, para utilizar palabras más físicas.

Alguien nos decía años atrás que dada la exorbitante cantidad de gente sobre el planeta, empeñarse en procrear era un tanto primitivo, sobre todo cuando se tenía la posibilidad de ser fecundo con el espíritu y dar a luz hijos del alma fecundados por medio de la actividad personal o la Enseñanza. Hoy sus afirmaciones me resultan un tanto exageradas y pienso que más que suprimir la sexualidad, hay que controlarla.

El planeta revienta. Eso es obvio cuando se ingresa en cualquier centro comercial, o se atraviesa una plaza. Pero los gobiernos no se atreven a enfrentar a las Iglesias que continúan execrando cualquier posibilidad de control natal.

A pesar de ello el aborto no es opción, menos aún cuando libremente podemos escoger distintas formas de controlar nuestra fecundidad. El bebé, aún minúsculo, no es el llamado a pagar por nuestro descuido ni por la indiferencia con que tomamos la posibilidad de resultar embarazadas. El aborto no es la medida para equilibrar un accidente, ni nunca podremos alegar ignorancia ante el insobornable juez de la Vida. Tampoco nuestra circunstancia personal o nuestra vergüenza social es peso suficiente para contrarrestar el impacto terrible que implica cualquier asesinato. Independientemente de nuestro sexo encarnamos para guardar la Vida. Eso nunca debemos olvidarlo.

Ahora bien, si verdaderamente no quieres o no puedes encargarte de tu hijo o hija, tramita su adopción con cualquiera de los miles que anhelan un niño o niña a quien prodigar sus cuidados. Nadie te pide que lo críes, sólo que lo des a luz. Nadie te pide que te hagas responsable de su crecimiento, sólo que te cuides y lo cuides mientras otros se hacen cargo de él.

Es sólo una opinión personal. No he leído Enseñanza específica sobre ello. Y aunque alguien podría decir sacudiendo su dedo índice que sí hay enseñanza sobre el tema y mostrar el “no matarás” de la Biblia, habría que responderle que lastimosamente tal mandato (al cual suponemos más universal que simplemente no matar seres humanos), no impacta en nuestros días a casi nadie. Que podría decirse, con dolor, que el “no matarás” dado por el Eterno no es claro, o a nadie le interesa, pues son demasiados los que lo pisotean o lo ignoran.

Los mismos que lo predican convencidos, sirven en su mesa y comen con naturalidad la carne sanguinolenta de las bestias que van al matadero, horrorizadas, chillando de dolor, porque sus compradores no se conforman con el crimen menos violento de matar una naranja, una papa o una zanahoria. Igual los vemos ordenar guerras atroces.

Pero en fin, no es éste el punto. Lo importante es que, ya sea que aceptes o no a tu bebé, todo se lo debes, y que una vez puesto en tu vientre dejas de ser tú o tu compañero quien importa.

16. Un elefante domado

“Plutón es el símbolo de la transmutación, el emblema de aquellos que dominaron sus impulsos en el camino de la sabiduría; en simbología esotérica es el sello de la Iniciación”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Los Grandes Mensajes, p. 513


La verdadera humildad, dicen los Místicos, nace cuando se estudia lo Divino. Ella contrasta con la vanidad generalmente presente en quienes utilizan el conocimiento y sus facultades para el logro de satisfacciones más terrenas, como el éxito social, la acumulación de riquezas, o poder sobre los demás. El místico musulmán Al Ghazzali lo explica de la siguiente manera:

“Consideremos por qué los hombres de conocimiento se vuelven orgullosos... Dedicados a ciertas ciencias y artes como las matemáticas, física, literatura, y dialéctica, piensan que la eficiencia en ellas hace al hombre perfecto. Pero el verdadero conocimiento implica el levantamiento del velo de los ojos del corazón como para ver la misteriosa relación entre el hombre y su Hacedor y llenarse con un sentimiento de temor y reverencia ante la presencia de un Ser sagrado omnisciente que penetra el universo. Esta actitud de la mente, esta iluminación, es el conocimiento real. Produce humildad y rechaza el orgullo.”[5]

Aplicando esto al proceso de la Iniciación podríamos decir que el Elefante (símbolo del primer grado) debe comprender (realizar) antes que todo su insignificancia frente al poderoso Señor que lo ha elegido, ya que el orgullo es una de las tentaciones más obvias para el hombre de conocimiento, y la primera y última que debe vencer.

Esta humildad solicitada desde un principio recuerda la doma que practican los hindúes al elefante. Doma cruel, le atan las dos patas traseras dejándolo en un precario equilibrio durante varios días, torturándolo con ramas encendidas y ruidos, hasta que el elefante se rinde ante una fuerza más grande que la suya y que, después de días de tortura, sabe que no lo dejará ir. A partir de su rendimiento será mimado y hecho un animal útil.

De idéntica manera, frente a lo grandioso de la Sabiduría eternal a la que empieza a acceder, el neófito de la Iniciación quebranta sus orgullosas pretensiones.

Comprende que no sabe nada y el inmenso poder del imperioso Señor que lo ha llamado. Pero encuentra también su valía, puesto que Alguien ha demostrado quererlo tan irrenunciablemente.

17. El Señor de los Ejércitos

“El Yoghi se perfecciona con el fin de tener mayor fuerza; sus prácticas disciplinarias lo llevan a un control del cuerpo y del espíritu que es lo único que lo hace capaz de “amar a Dios con toda fuerza, con todo el pensamiento”. Su corazón está cerrado a los bienes de este mundo y su alma dirigida enteramente hacia un solo punto, lo cual un místico, un religioso, un iluminado o un filósofo no puede hacer. ¿Cuál es la religión o filosofía que enseña y proporciona los medios de semejante posibilidad?”

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Yug, Yoga, Yoghismo, p. 521.

Esa tarde el Maestro inició su charla a manera de cuento:

-Iniciaba la Era de Aries. ¿O debo decir Ares? El tiempo del Señor de los Ejércitos, de Dios como Guerrero y Conductor de los Pueblos. Lo vemos hablar a Moisés desde una zarza ardiendo, desde el elemento Fuego propio de Aries, y estipular una tabla de mandatos. El ordena. No da explicaciones. Un militar no explica sus razones, espera que se lo obedezca.

El tema nos era conocido. ¿Volvería sobre lo mismo? Pero a un Maestro no se le discute. El sabe el cuándo, el cómo y el por qué. Así que nos mantuvimos quietos en espera de sus palabras.

-El Señor ha aconsejado a los hombres muchas veces. Evadidos de la perfecta vida que teníamos antes de encarnar, una y otra vez ha intentado el consejo para que naveguemos en este de mar de opuestos que constituye la materia, lo racional, lo orgánico. Todos sabemos que la Era de Acuarius es un tiempo para explicar cosas y recibir la orientación divina abiertamente. Me gustaría preguntarles qué razones pudo tener el Supremo para ordenarnos como Jehová, y aconsejarnos como Krishna, amar a Dios con todo nuestro corazón y toda nuestra mente. ¿Por qué pedirnos una manera de amar tan obsesiva? ¿Por qué solicitarnos semejante pasión?

Nos volvimos hacia Giovanni, practicante del Bhakti Yoga. Giovanni no se movió. El Maestro hizo más preguntas.

-¿No opera un poco esta ligadura que nos pide como aquella de los amigos y de los matrimonios? ¿O como el viejo consejo de las madres: “Si escoges bien....”? Tu amigo o amiga determina cómo piensas, y aún si no piensas como él o ella esta misma diferencia genera disgustos y sinsabores. ¿Qué amigo entonces mejor que el Altísimo? ¿No enriquece Su Amor nuestros otros amores?

El Maestro no hablaba de renunciar a nuestros afectos, sólo de escoger bien. Siendo tan jóvenes el consejo no estaba de más. Cuanto más puro se es, más fácil caer presa de los deshonestos. El Maestro no quería que saliéramos lastimados ni que en el fracaso de nuestro vuelo perdiéramos el camino a casa.

-El Maestre Jesús aconsejaba buscar primero lo de Arriba, pues lo de abajo llega siempre como consecuencia. Es un método fácil. Si buscas primero el alma de tu compañero, aún la carne será perfecta. Si buscas primero lo de abajo, su peso te impedirá ascender, y es Arriba donde se encuentra lo perfecto. Si aspiras a un ángel como compañero o compañera, no hurgues en la basura. Busca en la cabeza, en el corazón, en los sitios donde se encuentra el alma.

Hizo una pausa. Colocándose junto a Felipe agregó:

-Las palabras de Krishna a Arjuna y las de Dios a Moisés son el mejor consejo que podrían darnos. Piensen en El, ámenlo como si fuera una obsesión sagrada. No hay influencia más sublime ni más benefactora que la que desciende llamada por nuestro amor y nuestra insistencia desde la dulce morada del Altísimo.


18. Corazones gemelos

El término Boddhisatva..., se aplica a los grandes espíritus liberados y que mantienen su encarnación para salvar a otros seres.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Hacia una Edad de Paz, PP IV, Niza, p. 19

-Amas demasiado a los hombres –dijo el Maestro, al observar que el discípulo anotaba sus palabras para hacerlas llegar a otros.

-Pero también yo amo demasiado a los hombres –continuó el Maestro.

-¿Comprenderlo te llevó a tomar alguna decisión? -preguntó el discípulo.

-A la de reencarnar una y otra vez, hasta que el último de ellos haya logrado abandonar la nave.

19. Soberbia

No hay error más pernicioso para la historia de las ideas religiosas o morales que haber descuidado el plantear ese problema preliminar de los valores en tanto que ellos expresan síntomas de vida ascendente o descendente.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Místicos y Humanistas, PP XXXIII, Niza, p. 16


La soberbia es un animal de artimañas refinadas -dijo el Maestro-. Se planta al lado del alma y le dice al oído: “¡Tienes todos los derechos, vamos, hazlo!”. Entre los griegos se decía, y así lo enseñaban los dramaturgos en sus representaciones teatrales, que siempre era la soberbia (hybris) la que desencadenaba el dominó de las tragedias.

Que es allí, en el momento en que el impulso de la vanidad toma la decisión y dice “lo haré, es mi derecho”, cuando el hado de la fatalidad queda marcado. Lo que sigue es sólo una sucesión de piezas que se volcarán una a la otra.

A veces la cadena de consecuencias se prolonga por años, a veces hay muerte de por medio. Muerte del cuerpo o del alma, muertes de tesoros en los espíritus, muertes de relaciones preciosísimas.

Si observan detenidamente dónde empezó la trama, verán que, en efecto, fue allí, en ese preciso instante en el que te sentiste merecedor de todo, el infractor que no sería castigado.


20. Un camaleón transformista: La Envidia.

(La educación) es una “selección” que trabaja en formar grupos escogidos, en crear sobre todo un culto de los valores superiores, por los cuales una buena sociedad se desata de un medio ambiente vulgar. Y esos valores superiores son puestos fuera de discusión. Ellos caerían infaliblemente en descrédito si aparecieran como el resultado de un cálculo o de un razonamiento.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Místicos y Humanistas, PP XXXIII, Niza, p.18

El Venerable Maestro Dr. David J. Ferriz Olivares (1921-1992) destacaba en una de sus conferencias el tema de la Envidia y ponía como ejemplo la condenación a muerte de Sócrates, víctima de ella.

“La Envidia es un veneno que se filtra en el ser humano en las formas más diferentes. Hay envidia del talento, hay envidia de la personalidad, hay envidia de la belleza, hay envidia de la buena suerte, hay envidia de la experiencia, hay envidia de la destreza, de la riqueza, envidia del mérito, envidia de todo aquello que hace sentir a la persona ligeramente desplazada”.[6]

La historia y la mitología están llenas de ejemplos. Vemos a Caín enfrentado a Abel, enemistado por la aparente preferencia de Dios; incapaz de ver sus propias bendiciones, Caín sólo percibe lo que no es. A Lucifer envidiando la majestad y la posición de Dios. Al demonio de la oscuridad del mazdeísmo, Arihmán, envidiando al señor de la Luz, Ahura Mazda. A los ángeles envidiando la primacía de Adán, cuya alabanza, dice el Maestre Raynaud de la Ferrière, era más perfecta porque conocía todos los nombres de Dios.

La Envidia posee gran capacidad de transformación, señala el Venerable Maestro Ferriz, camina y cambia: empieza en una persona, pero producto de lo que ésta le dice a otra en esta segunda se convierte en rechazo hacia la difamada, y en otra más allá en segregación, y por fin, en despido de su cargo o algún otro tipo más contundente de aniquilación.

Analizando un diploma de grado que elaborara el Maestre de la Ferrière en el cual dibujó como fondo el Juicio de Sócrates, el Maestro Ferriz se preguntaba si lo que su Maestre querría indicar con ello era que toda persona que se destaca sufre un “juicio de Sócrates”, un rechazo, la envidia de los otros y, en algunos casos, víctima de ella, su destrucción.

Para el Venerable Gurú Ferriz era importante entender por qué el Maestre de la Ferrière (su Maestro) había dibujado este célebre juicio justamente en los diplomas de Grado Iniciático, ya que una de las formas tradicionales de enseñanza consiste en que el Maestro entregue al discípulo un dibujo para que lo analice. El Tarot, proveniente de la Tradición egipcia, es la secuencia de láminas de este tipo más conocida.

El Venerable Maestro sugería una segunda interpretación: que quien recibe tal juicio obtiene un “diploma divino”, un reconocimiento más sutil y sagrado conforme a la frase bíblica “a quien soportare hasta el fin lo haré columna en el templo de mi Dios”.

En todo caso, indica el Gurú, parece tratarse de una Ley Universal, pues hasta a los dioses de las distintas religiones se los representa luchando entre sí por envidia. Y comenta:

“El juicio de Sócrates... fue el único de los pasajes grandes de la historia humana en que la envidia se convirtió en una endemia... (sus enemigos) no tenían ojos para apreciar lo que afortunadamente sus discípulos... sí captaron maravillosamente.” [7]


21. Cuidar los afectos

Los Mesías se han sucedido sobre esta tierra para venir en cada ocasión a recordar a los hombres su verdadera misión y la Ley de amarse los unos a los otros en el sentido de comprenderse y de estudiar por ello todos los puntos de vista del Pensamiento humano a fin de poder asociarse en una gran familia en donde reinaría una auténtica Fraternidad”.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
Educación Cristiana, PP X, Niza, p. 21


En el manejo de los afectos -aconsejaba el Venerable Maestro David Ferriz Olivares-, hay que procurar que nadie se sienta desplazado, incluso al dictar una conferencia o cuando se conversa. El desplazamiento genera complicados resentimientos, los cuales buscan extrañas formas de salir y a veces insospechadas venganzas. Por ejemplo, en el niño puesto a un lado en el interés de sus padres por el nuevo hermanito.

El Dr. Ferriz Olivares aconsejaba observar nuestro interior para determinar si había allí algún tipo de sentimiento nacido por razones de esta índole. Si ése o ésa que tanto disgusto nos genera, alguna vez nos hizo sentirnos desplazados, rechazados, valorados en menos. Si en verdad conozco sus ideas y por qué piensa como piensa y siente como siente. Conocer las ideas del otro era, a su juicio, la única manera de purificar tales sentimientos.

“Pero resulta que los afectos (y los desafectos)... están motivados por una palanca sumamente poderosa... las ideas... Una relación no es suficientemente auténtica todavía si no hemos buscado también la comunicación de las ideas...(Es necesario) sentirse serenos de su propia verdad, pero también tomar en cuenta la verdad de otros.”.[8]

Como ejemplo más grave de incomunicación y hostilidad por no conocer las ideas y las razones del otro, el Maestro mencionaba los extremismos religiosos que a través de los siglos han llevado a guerras y prácticas de terrorismo contra los supuestos enemigos de creencia, de cuyo pensamiento, por norma general, ninguno de los bandos sabe nada.

22. La iniciación del Grial

De un lado una piedra bruta, emblema del neófito, del otro una piedra tallada, símbolo del Iniciado al trabajo...

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
La francmasonería, PP XXIV, Niza, p. 20


La Búsqueda del Santo Grial (la Iniciación) no constituye un conocimiento puramente intelectual, por el contrario, transforma a quien lo alcanza. El iniciado es modelado por lo que va sabiendo y se hace merecedor de más Saber conforme va transformándose. [9]

Por ello algunas iniciaciones presentan al candidato como una piedra bruta que, trabajada por él mismo, se convertirá con el tiempo en una piedra cúbica, pulida y acabada.

René Guenon sostiene que el secreto masónico es justamente éste, la transformación que sufre el estudiante, y que el silencio que se guarda en los Misterios es sólo el silencio de lo que no se puede decir porque es inefable.

En palabras del Maestre de la Ferrière:

“De la misma manera, no hay secreto masónico; ningún secreto que pudiera ser revelado. Pero, una vez pasado por las diferentes fases de la iniciación, el Franc-Masón se convierte en otro hombre: he ahí el “secreto” ”.[10]


23. Los Escogidos

“...muy pocos conocen donde reside esta perversión. Ella radica en el amor por la posesión, en el amor por dominar, el cual –si no es advertido-, llega a convertirse en una ambición de dominio acerca de todo, y finalmente se desea ser invocado y adorado como Dios.”

Emanuel Swedenborg

Cuídate, Hijo de las Estrellas, de sentirte un alma especial apartada por el Altísimo. No hay trampa más peligrosa ni más fácil que la vanidad con que nos erigimos en jueces y verdugos de los otros cuando nos pretendemos escogidos de Dios.

Cuando así te definas, cuando creas que tu credo es el perfecto, y especial la tribu a la que fuiste llamado a servir, intenta descubrir en paralelo el menosprecio que sientes por los demás y la gruesa venda que te impide ver las sencillas obras de amor de quienes se acusan a sí mismos de indignidad o insignificancia.

Te asombrará descubrir cuánta fealdad cubre tu corazón cada vez que te crees un favorito, y la envidia serpentina, sutil, que se cuela en tus sentimientos cuando otros parecen ser más gratos a Dios que tú.

24. Saber escuchar

...son revelaciones de orden místico, su percepción procede de un sentido interno en estado latente en todo ser humano, pero llamado a desarrollarse para la búsqueda intuitiva de la Verdad y de la vida interior: es el corazón espiritual.

Dr. Serge Raynaud de la Ferrière
El pensamiento chino, PP XXXVI, Niza, p. 57

Si te observas bien, verás que cuando alguien te habla puedes asumir dos actitudes: concentrarte en escuchar lo que dicen, o concentrarte en descubrir, probablemente con suspicacia, por qué te lo dicen y cómo te lo dicen.

La segunda actitud es útil en profesiones como investigador, crítico de arte, entrevistador, psicólogo. ¡Hay que determinar las intenciones ocultas del otro! Sin embargo, si la utilizas en tu vida diaria, si te fijas sólo en las razones más o menos interesadas de quien se comunica contigo, te perderás el qué te dicen y lo que en verdad te quieren transmitir, pues el emisor del mensaje nunca revestirá a tus ojos la condición suficiente para ser atendido. La semilla –una y otra vez considerada indigna- quedará sobre la superficie. El mensaje se estrellará en la puerta.

La trampa va más allá. Es probable que cualquier intento de dar a luz una obra propia pase por el mismo proceso y nunca te atrevas a llevarla a cabo, ya sea porque tus talentos nunca te parezcan suficientes, o por temor (como el ladrón que teme ser robado) a una crítica tan irreductible y mordaz como la tuya propia.

La actitud detectivesca llevada a ultranza, esa crítica que nunca encuentra el material ni la obra suficientes, ni a la altura de sus merecimientos o exigencias, es probablemente lo que obliga a lo Alto a que sea Dios mismo quien descienda a instruirnos. ¡Ningún otro parece bastarnos!

No sería extraño que aún así se dude de la calidad del oro que dice poseer el Enviado, y se le mande a matar a ver si, resucitando, ofrece con ello la prueba definitiva de que en verdad El era. Cabe imaginar entonces que, resucitado, exijamos, como Tomás, meter la mano en la herida, no vaya a ser una simple ficción colectiva o, más moderno aún, un holograma.

La anécdota de aquel creyente fervoroso que subido al techo de su casa veía subir cada vez más el agua de la inundación, puede resultar útil: varios botecitos se ofrecieron a llevarlo, pero se resistía a ser auxiliado porque, afirmaba con fe, Dios mismo lo salvaría. Cuando, ahogado al fin, llega al cielo y le reclama al Padre por qué no acudió a ayudarlo, El le da una respuesta paternal y sencilla: “¡pero si te envié varios botecitos!”. En efecto, Dios puede hablarnos a través de cualquiera, sólo hay que aprender a escucharLo.

25. Una verdad del corazón

“El mundo me ha odiado antes de odiaros”... entonces, ninguna amargura.

Serge Raynaud de la Ferrière
El Libro Blanco, p. 39

Ese día el Gurú nos habló de su Maestro. El le llamaba MAESTRE, porque su rango era el de Maestro de otros Maestros, el de Maestro entre los Maestros.

Su voz sonaba triste, y en algún sentido avergonzada.

Nunca olvidaré esa tarde. El cielo se desgajó en mil esplendores y el Maestro nos reveló su más pesado secreto. Las cosas a partir de allí no volvieron a ser las mismas.

Esto fue lo que dijo:

-Él era el más dulce de los hombres. Puro y limpio, como el más fino cristal transparente. Era firme y recio también, e inflexible cuando se trataba de la rectitud y de exigirla de nosotros en todos los actos. No había tarde o noche en que no se colocara frente a esa pizarrita que aún pueden ver allí a explicarnos los misterios del Cosmos y del hombre. Quería hacer de nosotros pensadores, seres comprometidos con la Causa humana y divina. Cuando él pisó tierra aquí en Venezuela no parecía un Cristo aún. No al menos el Cristo que se le posó en el rostro 12 meses después, el día que cumplió sus 33 años. Nunca ví hombre tan bello como aquel que salió de aquí esa mañana acompañado de varios hermanos y hermanas rumbo a Caracas para que le fuera tomada una fotografía. No había en ese tiempo tantas cámaras personales como ahora, y tomarse una foto exigía una gran ceremonia.

Guardó silencio. Me pareció ver una especial luminosidad en sus ojos ya casi ciegos. Me dije que quizá empezó a quedarse ciego ese día, por haber visto tanta belleza.

-Lo dejamos morir de hambre... –dijo con una voz casi inaudible, con palabras que nadie quería escuchar- Lo dejamos morir porque de alguna manera importábamos más a nuestros ojos que él...

Sollozó. Ninguno se nosotros quería mirarlo, pero no podíamos apartar la vista. Era como ver llorar a una inmensa montaña, o a un dios del trueno abatido y terrible. Nadie se movió. Tuve conciencia entonces de que habían faltado tres discípulos a la cita y de que estábamos allí los más discretos y devotos, pero también los más libres de pensamiento y los más críticos. ¿Por qué extraña razón el Cielo nos había escogido para escuchar aquella confesión de tan insospechados dolores?

El Maestro se limpió las lágrimas con ambas manos, pesadas, hoscas, casi secas.

-Traje un librito del Maestre que tal vez alguno de ustedes conozca. Dejo señaladas dos páginas para que ahora que me voy las lean. Durante años ha permanecido en la cabecera de mi cama. Yo le llamo el librito del desencanto. Es donde me refugio cuando todo ha ido mal. Leyéndolo, entiendo la verdad quizá más repetida de todas y la menos comprendida: que a solas, allí, cuando cae de rodillas el alma ante Dios, descubrimos que cada uno de nosotros es un pequeño Cristo, igualmente traicionado, crucificado mil veces, esperanzado en las cumbres más lejanas, buscando la compañía de un ser llano y profundo que ame nuestra proximidad, y que ame por encima de todo a la Luz de la misma forma en que la ama nuestro ser interior más verdadero. Un compañero de viaje, puro, recto, al menos uno, la otra ala de nuestro viaje hacia la Luz.
No dijo más. Tampoco volvió a tocar en charlas posteriores el tema, ni ninguno de nosotros lo comentó nunca.

Estos fueron los textos que el Maestro dejó señalados esa tarde sobre su alfombra de meditación:

“...¡Cuántas veces ha mirado al mundo a través de sus ojos límpidos, claros, transparentes! ¡Cuántas veces ha juzgado a su prójimo como a un “semejante” suyo: tan honesto, tan profundo, tan comunicativo y tan generoso como él! ¡Cuántas veces hasta se ha creído indigno de las buenas palabras que le prodigaban personas de aspecto tan superior! ¡Cuántas veces, entonces, se ha confesado rebajado, humillado, exagerando sus faltas, sus debilidades, sus pecados, sus manchas; cuántas veces se ha confiado completamente, llevándole su celo hasta acusarse de falsedad en su ardiente deseo de purificación! ¡Pobre alma extraviada! Violento de palabra, algunos le acusaban de odio, de violencia y de maldad, porque se erizaba exteriormente contra la espantosa injusticia de los hombres, gritándoles injurias contra su falsedad y su hipocresía; parecía un erizo, un oso o un elefante: algo terrible de apariencia...”[11]

“...Vuelve a partir... el camino puede ser más penoso, más arduo que la primera vez, el entusiasmo y la alegría no irradian tan ardientemente de su cara. Está serio, tranquilo, ponderado, sosegado, sobrio de manifestaciones exteriores, menos impulsivo, pero su mirada, casi fija, expresa una profunda determinación, una experiencia de conciencia madura”.[12]

Al ir a colocar de nuevo el librito sobre la alfombra de meditación del Maestro una hojilla gastada por el tiempo se deslizó hacia el piso. Entendimos, sin decir nada, que Alguien quería que también la leyéramos. Era una frase tomada de alguna carta del MAESTRE, copiada a mano por el Gurú.

Esto fue lo que leímos. Nada volvió a ser igual para nosotros desde entonces.

“... en el porvenir no tendré más la posibilidad de contestar a todos individualmente (imposibilidad de tiempo, vista la numerosa correspondencia, y además tengo que confesar que no tengo más la oportunidad de pagar una suma que es de más o menos 20 a 40 Dólares mensual para las estampillas, y aunque no hago más de 15 comidas al mes, no puedo llegar a tantos gastos).[13]

Firmaba S. R. de la Ferrière


26. Un último deseo para ti

Que el Templo donde doblas la rodilla sean todos los templos.

Que no haya religión que no puedas llamar tuya.

Que no haya Sabiduría que no te interese.

Que no haya criatura o ser humano con quien no sientas el lazo de la hermandad uniéndote.

Que los principios que te rijan sean siempre los eternos: Verdad, Tolerancia, Fraternidad, Paz.

Y que seas universal y cósmico, como el Hijo e Hija de las Estrellas que verdaderamente eres.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home